Fría como el hielo, quema como el fuego: Turandot

Fría como el hielo, quema como el fuego: Turandot
  • Fecha de estreno: Viernes, septiembre 07, 2018
  • Sinopsis:

    Por: María Clara Chavarriaga * 

    Era integrante del coro de la Opera cuando canté  por primera vez  Turandot, se nos exigía a los coristas que nos desplazáramos por el escenario  articulando nuestros  movimientos con el canto y la actuación siendo una experiencia nueva,  mágica y gloriosa….…. Produciéndose una perfecta simbiosis de coro y orquesta. Vinieron en ese momento Billy Decker y Michael Hampe (directores de escena alemanes) ha dirigir la ópera, con cantantes de altísimo nivel. Una de ellas era la famosa soprano española Ángeles Gullín.  Nunca hasta ese momento había escuchado algo tan sublime y dulce….cuando la oí cantar me quedé asombrada de sus dotes vocales, acompañada por el famoso tenor Paco Ortiz en el papel de Calaf. Que sueño ideal algún día poder interpretar ese papel…..Magnifico. Pero nunca podría hacerlo, porque para hacerlo se necesita ser una soprano dramática y yo soy una mezzosoprano…….!!!!

    Por eso es una oportunidad única para el público capitalino deleitarse con esta Turandot este sábado 8 de septiembre, obra maestra versión  del Metropolitan con un reparto de lujo, dos de las más impactantes voces del panorama internacional actual. Nina Stemme, como una Turandot temperamental, haciendo gala de espectaculares y amplios graves y proyectados agudos y un Marco Berti, tenor de oficio que logra cumplir su rol de príncipe Calaf con prolijidad y mesura, mostrando calidad y sensibilidad en la esperada aria “Nessun dorma”.

    La orquesta tiene un papel a la altura presentando una propuesta mesurada y discreta, con un trabajo de dirección musical llevada por el director italiano, Paolo Carignani que dirige correctamente a una Turandot fría y orgullosa, mereciendo una especial consideración   consistente con la riqueza de la partitura donde brillan como nunca todos sus instrumentos solistas, que ofrecen una paleta de colores pocas veces servida con tanta eficacia en esta obra póstuma de Puccini. 

    De manera inteligente, con un cabal conocimiento Zefirelli supo aprovechar el espacio amplificado. Cada escena parece presentar un ritual casi religioso donde la vida y la muerte se articulan a través de ceremonias, como si estuviésemos presenciando la ópera fuera del espacio y el tiempo, con una realidad irreal que este género puede ofrecer. De hecho, el coro juega un papel mucho más importante que en las otras óperas de Puccini, actuando como un testigo en el escenario de más de la mitad de la acción. La apertura es una poderosa serie de cinco acordes, que se dice que representan musicalmente el hacha de un verdugo cayendo, y ese efecto se mantiene bien.

    La producción monumental, espectacular, de carácter hollywoodiense, y que, por su sentido tradicional y teatralidad, unidos a una ambientación y diseño del vestuario que parece transportarnos al mundo de los sueños oriental, produce, como siempre que se representa una producción de Zeffirelli en el Met, los consiguientes aplausos cada vez que se levanta el telón y se observan los decorados de los diferentes escenarios.

    El desafío que esta obra representa, Zefirelli  lo concretó con pericia. Anita Hartig brilló como Liù, no sólo por su despliegue de aptitud técnica sino por su sensibilidad y emotividad al interpretar a aquella que muere por amor. Por otro lado, Liu es un personaje muy frágil y puro, lleno de humanidad.  La suya es una voz de color y cuerpo, esencialmente lírica. Un tono sedoso, un vibrato reluciente y un considerable poder vocal fueron claros en su primer aria suplicante, ”Signore, ascolta”

    El rey tártaro interpretado por Alexander Tsymbalyuk con una cuidada pero poco autoritaria voz de bajo que no encaja bien con el personaje. El resto del reparto se mostró a la altura de la producción, desde los tres ministros, que cantan con afinidad y corrección, lograron tríos y solos de gran musicalidad, y aportaron una viva cuota expresiva sobre el escenario, en contraposición al lenguaje corporal de los roles. Hoy escribo sobre una más que bella pieza de ópera, emocionante y enigmática. El compositor es Giacomo Puccini, y la ópera, inconclusa, Turandot.

    *Cantante mezzosoprano especializada en Italia. Docente de canto, técnica vocal  y foniatría de la Universidad de Caldas.

  • Género: Met Ópera