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Peter Forbes habla de FOLLIES

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Peter Forbes habla de FOLLIES

 

Follies es un musical legendario, también hubo mucha atención en cuanto al resurgimiento en el National Theater. ¿En algún momento se vio intimidado por hacer el musical?

Si, cuando hice la audición estaba muy nervioso porque tenía muchas ganas de hacer parte del musical. Como actor uno está acostumbrado a este tipo de audiciones, pero hay momentos en los que uno quiere tanto un papel que es imposible no ponerse nervioso. Claro que todo cambió cuando empezamos a trabajar en Follies, porque los nervios desaparecieron y llegó la emoción y la alegría de estar involucrado en él. El director, la compañía y el equipo de la producción son estupendos. El National Theater se puso detrás de toda la producción, lo cual hizo que Follies fuera más especial para todos 

El otro año va a volver a hacer el papel de Buddy ¿Cómo llegó a esa decisión? ¿Si quería volver a hacer el papel?

Si, tenía muchas ganas de volver. Una de las cosas maravillosas del National Theater  es que hacemos las obras en repertorio, es decir, no hacemos 8 shows en una semana como Broadway. Así que es bastante agradable porque tenemos descansos entre los shows. Lastimosamente eso también significa que no hacemos tantas presentaciones, por eso estoy muy entusiasmado de volver y hacer el papel de Buddy otra vez.

¿Cómo ves el trabajo de Stephen Sondheim? ¿Eres admirador de su trabajo?

Si claro. Creo que (Sondheim) es extraordinario. Solo he tenido la oportunidad de trabajar en uno de sus shows. Trabajé en: A Funny Thing Happened on the Way to the Forum, una vez, pero ha sido el único trabajo que he hecho de Sondheim. Siempre quise trabajar en sus obras más grandes y por eso Follies era ideal para mí.  Es un escritor brillante y trabajar en sus obras es todo un reto, pero al mismo tiempo es extraordinario para los cantantes, por la forma en la que la obra se mueve entre los diálogos y las canciones.

¿Hay algún papel específico que quiera hacer?

¡Claro! Hay muchos, pero la cosa es que no estoy seguro cuales roles se adecuen más a mí. Me encantaría hacer Sweeny Todd, pero es un papel para un barítono y yo soy más un barítono tenor. También hay otros papeles que me encantaría hacer, pero soy muy viejo.

Esta producción de Follies es grandísima, en términos de decoración del escenario, actores en escena y los músicos involucrados. ¿Cómo fue trabajar con esta producción?

Fue increíble porque todos estaban involucrados en hacer un buen show. Y ya que hablas de los músicos, teníamos una orquesta de 21 personas, de los que yo creo que son los mejores en Londres y posiblemente en el mundo. Son los que hacían el sonido cada noche, el cual transportaba a la audiencia y a los mismos actores. El National Theater en Londres también tiene los mejores equipos en tecnología, diseño de sonido, luces y escenario. Sus talleres son fantásticos y hacen maravillas con el vestuario y la decoración del escenario. Todo fue de gran ayuda para contar de la mejor manera posible la historia en las presentaciones. En verdad se sintió como un gran esfuerzo en equipo.

¿El tamaño de la producción afectó en algún momento su papel?

Lo que era genial de la producción es que era espectacular sí. El director Dominic Cooke ha tenido bastante recorrido en cuenta a musicales, pues trabajó como director artístico en el teatro Royal Court durante harto tiempo, que es un teatro que es muy innovador en las obras que hace. Fue brillante como abordó Follies, pues es una obra de 40 años, pero Cooke la produjo como si fuera completamente nueva. La trabajamos en los ensayos como si fuera una obra nueva. El eje central de Follies es el drama entre las dos parejas principales. La idea era trabajar inmensamente en ellos.

Por eso mismo nunca nos sentimos abrumados por la producción, nunca sentimos que fuera demasiado grande para la historia. Otra cosa con la que se destacó el director, fue que a pesar de que los otros personajes solo tuvieran una sola escena o una sola canción, Cooke se enfocó muchísimo en contar la historia detalladamente de cada uno de ellos. Cada canción en el musical está enfocada en relatar la historia del personaje que la está cantando. Por eso pienso que mientras nos enfocáramos en eso no importaba que tan grande fuera la producción, la historia siempre ha sido suficiente.

Se ha escrito bastante sobre su personaje, Buddy, en parte porque han pasado décadas desde que fue presentado al público y por otro lado porque es un tipo muy complejo. Al haber personificado el papel de Buddy ¿Cómo lo describiría?

¿Cómo describiría a Buddy? En un nivel es un hombre bastante honesto. Yo creo que es alguien que se estrella con el mundo. Es un poco romántico y siempre ha querido tener una vida feliz con su esposa y sus hijos. Siempre ha estado buscando eso, pero nunca lo ha encontrado completamente, por eso en el proceso de hacerlo, terminó teniendo un amorío con otra mujer. Está muy decepcionado con esto. Muy en el fondo es un optimista y piensa que, si puede hacer que Sally entre en sus sentidos, todos sus problemas van a solucionarse. Lastimosamente Sally se ha cerrado bastante con él desde hace muchos años. Por eso es un optimista, siempre ha querido una vida muy simple, pero buscándola, se le ha complicado mucho.

Buddy es el esposo de Sally Durant, quién es personificada por la fantástica Imelda Staunton. ¿Cómo fue trabajar con ella?

Fue increíble. Imelda es una actriz espectacular y hace parte de la compañía. Cree fervorosamente en la fuerza de la misma y por eso fue  increíble trabajar con ella. Tiene una forma muy particular de trabajar y es bastante intenso, pero fue muy enriquecedor tener que hacerlo cada noche. También fue muy divertido, nos reímos mucho, cuando no estábamos en escena claro está, porque la relación que tenían nuestros personajes era muy tormentosa. Pero en general nos divertimos mucho. Imelda es una actriz extraordinaria y fue un gran placer y honor trabajar con ella.

¿Era la primera vez que trabajaba con Staunton?

Si, ya la había conocido hace unos años por unos amigos en común que tenemos, pero el contacto no había sido mucho. No nos conocíamos casi, pero tuvimos la oportunidad de conocernos mucho mientras trabajábamos en el musical.

Ha tenido la experiencia de trabajar en musicales y en obras de teatro. ¿Cuáles son las diferencias entre trabajar en una obra y un musical?

Yo creo que hacer el trabajo como actor es lo mismo porque uno solo que tiene que representar un personaje y contar su historia. Por otro lado, las exigencias físicas que demanda un musical son muchas. Toca concentrarse en cantar bien, en la coreografía y en la actuación. Siempre me entrené para hacer teatro, pero he hecho varios musicales de vez en cuando. La energía de un musical es muy diferente a la de una obra de teatro. El hecho de que tengas una orquesta en vivo te ayuda a ponerle el tono emocional a la escena, en cambio en una obra uno tiene que descubrirlo por sí solo todo el tiempo.  

En este caso su experiencia, ¿Le ayudó a hacer su papel en Follies?

Claro. Una de las cosas que me tenía muy nervioso cuando comencé a hacer las audiciones  fue que aunque ya haya hecho algunos musicales, no estaba seguro de que tuviera lo necesario para poder brillar en Follies. El cual es un musical bastante complicado. Lo bueno es que teníamos un equipo maravilloso que nos guiaba a la mayoría en las presentaciones, porque solo los cuatro protagonistas (Imelda Staunton, Janie Dee y Philip Quast) teníamos experiencia haciendo musicales. Hemos hecho también obras de teatro y por eso los 4 hemos tenido carreras bastante mixtas. Pero si, en general el haber hecho musicales me dio muchas bases para poder hacer Follies.               

Follies juega bastante con el pasado y el futuro, y la forma como estos afectan nuestras vidas. Es un tema bastante apropiado para la época en la que estamos.  De eso, ¿Qué lecciones aprendió al hacer parte de esta producción musical?

Yo creo que en realidad le habla a las personas todo el tiempo. Creo que muchas personas han tenido que vivir esa experiencia de una reunión, así sea de los exalumnos del colegio o una familiar. Esto te hace revalorar todas las decisiones que has tomado en tu vida y ese es el eje central de Follies. Un grupo de personas que trabajaron juntas en el teatro pero pasaron 30 años desde la última vez que se vieron, así que tienen entre 50, 60 y 70 años. La mayoría de memorias es de cuando tenían 20 años y casi todos se preguntan ¿Qué habrá pasado si…? Esa es la gran pregunta de toda la obra. ¿Qué habría hecho si no hubiera tomado esa decisión? ¿Qué estaría haciendo ahorita? Yo creo que Follies le habla a cada generación porque todos hemos tenido esa experiencia, pero yo creo que la obra le habla específicamente a las personas que tienen la edad de los personajes, porque ese es el tiempo en el que uno cuestiona todas las decisiones que alguna vez tomó y qué podría haber pasado de haberlo hecho todo diferente.